Volví a llorar
- Lala Ocampo
- hace 4 días
- 2 Min. de lectura
Estos días recientes he tenido de nuevo muchas ganas de llorar. No me las he aguantado, claro, pero no me pasaba hace mucho tiempo atrás. Pensé que me había curado del llanto, como si eso fuera una enfermedad, pero a veces me doy cuenta que realmente la enfermedad es el mundo que pesa (y como el mundo pesa tanto, es una enfermedad incurable). También es que volví a tomar betabloqueantes, dizque para prevenir la migraña y por supuesto que la migraña no vuelve si yo me la paso medio dormida la mitad del día y con los ojos encharcados la otra mitad. Voy a volver a dejarlos.
Pero de todas maneras, parece que desde hace unas semanas el nudo de lágrimas se volvió a desatar y es una sensación rara, porque me hacían falta mis lágrimas. Extrañaba ese sentimiento de conexión con el mundo que por ratos se me hace difuso. No sé si tiene sentido, pero hay un roce con la piel que vuelvo a sentir mientras habito el espacio: es la conciencia de estar acá y estar presente y ver el mundo mientras todo se hunde.
Nada se hunde en mi casa, porque mi casa es un refugio y L. y los gatos son abrazo. Pero al otro lado de la ventana hay bombas, y hay terror, y hay gente perdiendo su casa o peor, perdiendo a sus hijos, y hay perros que se mueren sin abrigo y hay vaquitas marinas a punto de desaparecer.
También es que leí Hamnet y el dolor de Agnes se me agarró como un pulpo al corazón. Y también es que leí Perrita Country de Sara Mesa y pensé en cuánto extraño a Cata y a Matias; y también es que empecé a leer a Ocean Vuong y honestamente el corazón no está aguantando. Pero que bello y que duro y que dulce y que ternura.
¿Le gustaría una reseña de estos libros?
Pd: Empecé un Substack pero no lo entiendo. jajaja. Pero lo dejo acá por si quiere ir a chismear y me ayuda a ver cómo funciona. https://substack.com/@lalarboldeletras
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